viernes, 10 de agosto de 2012

Ventajas y Desventajas

CAPÍTULO 4

Y aquí estoy. En un tren que viaja a la velocidad de la luz, con mi vida pendiendo de un hilo, rodeada de desconocidos, cada vez más cerca del Capitolio y dejando atrás mi casa y a las personas más importantes para mí. Por la ventanilla del tren no se ve gran cosa. Vamos tan rápido que el paisaje se transforma en manchas de tonalidades verdes y azules. Me empiezo a marear, aparto la mirada de la ventanilla y poso mis ojos en Tom, que no ha abierto la boca desde que hemos dejado la estación del Distrito 4. Carraspeo y me mira interrogante.

-¿Qué?-pregunta molesto.

-Quiero saber por qué te has presentado voluntario.

-Por el mismo motivo por el que has besado a Fate antes de subir al tren- responde con indiferencia. Pero para mí eso es algo absolutamente extraño y no puedo evitar ponerme colorada-. Lo he hecho porque le quieres-dice mirando el paisaje.

Veo que no merece la pena discutir con él, así que me dejo caer en el respaldo del cómodo banco y paseo la mirada por mi alrededor. El vagón en el que estamos es muy lujoso. Las paredes están pintadas de un plateado que parece que las paredes no estén hechas de metal, parece que están hechas de plata y que las hayan decorado con pequeños motivos florales bañados en oro. Hay varias mesas con unos bancos llenos de mullidos cojines cerca de las ventanillas. En el centro del vagón, hay una larguísima mesa con comida, bebida, vasos, cubiertos y platos que abundan en colores y aromas. Puedo distinguir algunas cosas típicas del Distrito 4, pero la gran mayoría son cosas que no he visto en mi vida. Todo tiene una pinta exquisita pero tal y como estoy no puedo pegar bocado. Vuelvo a mirar a Tom.

-Si estás mirando todo el rato por la ventana te vas a marear-le aconsejo.

-Sí, claro-replica ignorándome.

Pero poco a poco, veo cómo se pone cada vez más pálido, hasta que tiene que apartar la mirada de la ventana y se tapa los ojos con ambas manos.

-Te lo dije- exclamo riéndome.

Él, también se empieza a reír y nos quedamos así un rato, hasta que la puerta del vagón se abre. En el umbral, hay un chico bastante repeinado que va con un traje blanco totalmente impoluto. “Johnny Lightsea” pienso sin dejar de mirarle. Su pelo rubio brilla bajo la luz que entra por las ventanas y sus ojos verdes nos miran de arriba abajo, como si nos estuviera analizando. Tengo que decir que aunque sea un egocéntrico, es un chico que bueno,... que... que es muy, pero que muy sexy. Tiene la piel bronceada, sus ojos brillan como dos esmeraldas, su pelo rubio es increíble y los abdominales están bien marcados incluso cuando tiene una camiseta puesta. En resumen, el chico de los sueños de cualquier chica de mi edad. Después, me sonríe de manera pícara y me lanza un guiño.

-¿Cómo te va, guapa? ¿Disfrutas del viaje?

-Pues la verdad es que no- digo con sinceridad, ignorando lo de “guapa”-. Si miro hacia fuera me mareo pero si miro el vagón quiero mirar hacia fuera.

-Menudo dilema, chica- murmura mientras pone los ojos en blanco.

Se acerca hacia el banco en el que estoy y se deja caer a mi lado. Pone los pies sobre la mesa y me intenta pasar el brazo sobre los hombros, pero lo aparto con delicadeza.

-Y bueno... ¿ahora qué se supone que tenemos que hacer? Aparte de estar aquí encerrados hasta que lleguemos al Capitolio.

-Saber vuestros fuertes, pero también vuestras debilidades-dice mirándome de reojo.
-Bueno... ¿pues a qué esperamos?

-Una gran pregunta. Que empiece él-responde mirando a Tom.- ¿Cuáles son los fuertes de la chica?

-¿Suyos?

-¿Míos?

-No es por ti, preciosa- me responde. Vuelve mirar a Tom- Es por él. Se pondrá por las nubes y luego resultará que no sabe hacer nada. Ya ha pasado otros años y no quiero que se vuelva a repetir. Así que, ahora, dime cuales son las habilidades de... ¿Alexis?

-Eso mismo.

-Pues empieza a cantar, pajarito- exclama sentándose normal.

Tom abre la boca para empezar a hablar pero Johnny le corta.

-Si vas a decir que está guapa con bikini te lo puedes ahorrar, ya se nota. Además, me interesan armas, camuflaje y ese tipo de cosas.

-¿¡Y a qué demonios viene eso del bikini?!-protesto molesta.

Ambos se quedan mirándome como si acabar de interrumpir una conversación cualquiera, como si estuvieran hablando de deberes o cualquier cosa.

-Pues para que te enteres, mona. Lo del bikini viene a que necesitáis patrocinadores. En los chicos buscan fuerza, aunque también buscan encanto. Y en las chicas belleza e inteligencia, con eso puedes poner a cualquier hombre a tus pies...

-¿De verdad?

-Compruébalo tú misma. Pero eso en la arena no te ayudará. En la arena tu astucia, tu valentía y tu pericia serán tus aliadas. Aunque claro, para tener patrocinadores tienes que parecerles bella y encantadora. En algunos casos necesita mucho esfuerzo, pero en el tuyo...- añade mirándome de una manera muy sensual.

-Vale-le corto-. Ya lo he pillado-exclamo poniéndome roja.

-Me alegro. Ahora...-continúa dirigiéndose a Tom.

Tom simplemente suspira y baja un segundo la cabeza. Después, empieza a mirar al suelo, a la pared, a través de la ventanilla, a la mesa llena de comida... Finalmente me mira a mí y después a Johnny.

-Sabe nadar muy bien. Aguanta la respiración unos... dos, tal vez tres minutos-Johnny levanta las cejas al escuchar ese dato-. También sabe usar cuchillos y tridentes. Puede cazar cualquier animal que se ponga a su vista. Se camufla bastante bien y según me ha dicho mi primo sabe diferenciar las plantas venenosas y las comestibles.

-Vaya, nos encontramos ante una tributo muy bien preparada-ríe Johnny-. ¿Algo más?
Tom se queda un rato callado, muy pensativo y al final dice:

-Puede llegar a ser muy manipuladora.

-¡OYE!-protesto- ¡Eso no es verdad!

-Sí que lo eres-responde tajante-. Aunque tú no lo sepas. Cualquiera hace todo lo que le digas. Eres esa clase de personas que les cae bien a todo el mundo y se ganan su confianza en cuestión de horas, incluso en minutos. No lo haces queriendo, lo haces inconscientemente. Y eso en la arena te dará aliados.

-Y muchos...-añade Johnny.

-Yo no soy manipuladora-vuelvo a gruñir.

-Eso no es malo-me intenta ayudar Johnny-. Podrás hacer alianzas y así podrías llegar hasta el final. Bueno... así que esos son tus puntos fuertes. ¿Cuáles son sus debilidades?-le pregunta a Tom.

-Que no es capaz de matar ni a una mosca.

-Mmmmm... ¿algo más?-Tom permanece en silencio-. Venga, no puede ser una chica tan perfecta.

-Sería capaz de dar su vida por alguien que acaba de conocer- Johnny hace una mueca- eso y que hace mucho ruido al andar, aunque es bastante rápida.

-Entonces, tenemos a una chica que sabe usar armas, se puede camuflar, sabe conseguir comida y es capaz de pasar desapercibida aunque los tributos la tengan justo delante de sus narices, pero no es capaz de matar, es escandalosa y da su vida por completos desconocidos. ¿Lo he resumido bien?

-Sí.

-Bueno... no vamos mal. Con suerte podrías ganar.

-Sí, seguro-ironizo.


-Ahora, Alexis ¿cuáles son los fuertes de Tom?
Al escuchar eso me quedo en blanco. ¿Los puntos fuertes de Tom? Nunca me lo había preguntado. Le miro a ver si su expresión me da una idea, pero no lo hace. Bajo la vista hacia el suelo y me quedo un rato pensando. Finalmente digo:

-Es muy fuerte. Sabe usar el arpón y creo que también sabe usar el arco y las flechas. No le he visto nunca pero, por sus brazos y piernas, deduzco que es un gran nadador y un rápido corredor. No sabe qué plantas son comestibles, ni cuales venenosas, pero es capaz de coger cualquier animal que vea y cazarlo antes de que este se dé cuenta. No es muy bueno camuflándose, pero es rápido y es capaz de esconderse antes de que cualquiera le vea. Aparte de eso podría aguantar varios días sin comer y su fuerza física no cambiaría. Eso y que seguramente hará que más de la mitad de las tributos se pongan a sus pies solo con decirles “hola”-termino mirando distraída la comida.

Me giro hacia Tom que me mira sorprendido. Después, sonríe y añade:

-Y lo olvidaba. Increíblemente observadora. Y aunque no tenga ni idea, acierta absolutamente en todo.

-Vaya...-murmura Johnny-. ¿Debilidades?

-Egocentrismo. Autoestima demasiado alto. Disimula fatal. No es capaz de hacerle daño a una chica. No sabe trepar. Tiene muchos tropezones estúpidos. Hace muchísimo ruido (incluso más que yo) y... que cree que todos van hacer lo que él diga sin replicarle. Sí. Creo que eso es todo.

-Ohhh-exclama Johnny-. Creo que ahí también ha acertado en todo. No se ha equivocado en nada, ¿verdad?

-En nada. Y otro de sus defectos. Es jodidamente perfecta.

-Se intenta-digo de manera burlona.

-Pues vaya tributos que me han tocado este año...- comenta Johnny riéndose-. ¿Y vuestra relación?

-Es la novia de mi primo- me corta Tom antes de que pueda decir nada.

-Mentira-replico- No estamos saliendo.

-Pues como si lo estuvierais.

Lanzo un bufido y me dejo caer sobre el sofá. Johnny se nos queda mirando sin decir nada. Tom me mira con el ceño fruncido y yo le lanzo una mirada asesina.

-En realidad es el primo de mi mejor amigo. Nos conocemos desde que él se mudó con Fate.

-¿Fate?-pregunta entonces nuestro mentor-.¿No es ese el nombre del chico que ha sacado antes Jenn en la cosecha?

-Lo es. Pero me presenté voluntario por él.

-¿Por qué?

-Pregúntaselo a ella.

-¡Ya estoy harta!-grito-. ¡Oye Tom, si vas a estar así el poco tiempo que nos queda de vida paso de estar contigo! ¡Ni Fate ni yo te pedimos que te presentaras voluntario! Es más, habría sido mejor que hubiera venido él.

-¿¡Y dejar que los dos lucharais a muerte como si nada!? Oye, sé que esto te enfada mucho pero si estás enamorada de él por qué no lo admites y ya está. Es así de fácil.

-Chicos...-murmura Johnny levantándose y poniéndose entre nosotros.

-Pues NO. No es así de fácil.-digo ignorando por completo a Johnny- Es lo más complicado que me ha pasado en mi vida. Si él hubiera venido conmigo no nos habríamos besado y ahora no estaríamos así. Tú estarías tan tranquilo en tu casita y nosotros estaríamos tan tranquilos aquí.

-Pues yo no diría que esto es estar tranquilos...

-¡Me da igual! Sabes, eres un verdadero pesado y si Fate hubiera venido aquí conmigo todo sería diferente. Sería mejor. ¿Habríamos acabado en la arena? Sí. Por supuesto que sí. Pero no así, o morimos los dos o nada. ¿Qué pasa si nos matan a los dos? Tu sacrifico no habría servido para nada. Por no decir que Fate estará destrozado. ¿Qué pasa si ganas los Juegos? Yo habría muerto y Fate, después de haberme besado, no lo superaría nunca. ¿Y si gano yo? Fate no me perdonará en su vida por haber dejado que su primo muriera en la arena cuando él ni siquiera había sido elegido tributo, si no que se había presentado voluntario por él. Para que pudiera estar conmigo. Pero me sentiré tan mal que no podré ni dirigirle la palabra. ¿De verdad crees que esto es fácil? ¿De verdad crees que has hecho bien en venir aquí? Pues sabes qué. ¡QUÉ ES EL MAYOR ERROR QUE HAS COMETIDO EN TU VIDA!-termino gritando.

Me levantó bruscamente del asiento y me dirijo enfurecida hacia la puerta. Paso al siguiente vagón, que está repleto de puertas, supongo que son las habitaciones. Voy pasando por enfrente de puertas hasta que veo una en la que hay un cartel en la que pone mi nombre. La abro, cierro de un portazo y me tumbo en la cama a llorar.

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